Una Historia Parte I


(prometo dejar una moraleja)

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– “Padre – , un sacerdote a otro – ¿Qué puedo hacer?, ¡he perdido la fe!, – PRETENDE, le contesta el otro cura, – Nadie notara la diferencia.

Lo mismo resulta con el temor y la valentía, nadie nota quien es valiente y quien simplemente esta fingiendo”

La ventaja es que yo no juego – pensó el joven de aspecto normal – , mi vida es el trabajo diario y obtener resultados, baso todo en eso, para alguien que comprende y sabe como las cosas se mueven dentro de este mundo material, es sencillo, no quiero dinero, no quiero fama, solo quiero que me dejen pensar libremente y gracias al primer ordenador que recibí, lo hago desde entonces.

Doblo la historieta que estaba leyendo, tomo su mochila sucia, harapienta, pesada y vieja, se coloco los patines y emprendió la marcha por el boulevard, – es sencillo – dijo en voz baja, mientras su cabeza recordaba aquellos pequeños fragmentos de algún código viejo que le enseñaron en la escuela, desde entonces no había programado mas de esas líneas. – Ya casi todo esta hecho, solo falta verle las opciones que se pueden sacar utilizando herramientas que ya existen, esos tarados no ven que lo que programan puede funcionar para algo mas, simplemente cambiando de protocolos y configuraciones – , una sonrisa se esbozo en su cara cuando recordó el momento en que pudo burlar todos los portones eléctricos de un condominio (solo por el placer de hacerlo), con una PDA prestada, el programa ya existía, un simple código de control remoto de TV que capturaba señales infrarrojas y quien diría que todos los portones trabajaban igual, lo único que hizo fue sentarse en la banqueta a esperar que los flamantes autos llegaran a su casa, colocar el dispositivo en “recepción” y aguardar porque el código saliera a la vista, programarlo en un botón y esperar el siguiente. – Tenia que pasar muy cerca – se dijo a si mismo.

El camino se llenaba de tráfico.

El dinero no era un problema, hacia tiempo un programador de cajeros automáticos dejo olvidada una placa de configuración cerca de donde Moui pasaba, le llamo la atención esa tarjeta plástica con cables de colores que terminaban en una conexión lineal que aun no entendía para que funcionaba. Tendría si mucho 8 años.

Necesitaron pasar 10 años mas para que Moui entendiera que con una calculadora científica conectada a esta extraña tarjeta podía probar y probar hasta “pegar” unos códigos que liberaban el cajero automático; y por tanto: el dinero. Desde entonces hacia sus transacciones bancarias por las noches, en diferentes cajeros, de diferentes empresas, nunca retiraba más de 100 o 200 porque – “lo pequeño nadie lo nota” – decía.

– Amenaza con llover -, busco cobijo en un hotel que ofrecía conexión inalámbrica gratis, pensó en divertirse un rato.

Rento una habitación, esa noche tendría que retirar 300 para poder pagarse ese gustito, y de su sucia y vieja mochila extrajo, cuando estaba en su cuarto ya que raras veces mostraba esa belleza formada de chips, aluminio, silicón y plástico ante los ojos de simples mortales, aquella Maquina, una laptop dedicada, esas que solo en sueños se podrían fabricar, exacto ese modelo preciso, ¿Cómo había formado esa Laptop? Moui aun tenia sus dudas, pero no importaba lo que era importante era que el la poseía y nadie mas, reía cuando en las ofertas aparecían ordenadores a precios altos y no le llegaban ni al 50% de lo que la suya podía hacer. Le gustaba mucho eso.

Había vivido casi solo, de niño veía mucha televisión y su mente divagaba por mas lugares que un trotamundos, mantenía mucha ansiedad y poca prisa , sus padres nunca estaban, la niñera era una completa extraña que a veces robaba de la casa, pero a Maui no le importaba, – ¿Qué es el dinero? – Pensaba, – es una forma de hacer puntos- creía, eso lo impulso a formarse un concepto que el dinero se podía duplicar, de alguna forma se creaba, solo tenia que descubrir como.

Sentado frente a su ordenador en el confortable hospedaje, cargo el sistema, una ráfaga de fuego recorrió la pantalla de esquina a esquina, revelando un nombre que aun quedaba encendido “Moui” aun flameando de aquella intensidad, luego unas gotas de agua caían apagando el fuego y esparciendo las cenizas, dejando ver un escritorio tridimensional donde sus herramientas esperaban ser usadas – Algún día funcionaras con paneles solares – dijo y conecto el cable a la corriente y espero por su IP.

Moui en su infancia fue un niño presionado, como muchos otros que son medidos por sus notas en el colegio y no mucho por su calidad humana, nunca tuvo problemas de conducta y tampoco amigos, siempre estaba solo con un libro bajo el brazo debajo de algún árbol, auto o sombra. No era muy popular que digamos, fue haciéndose popular cuando ingreso a la secundaria, ahí fue su momento, gano muchos “puntos reales” cambiando notas en los servidores del colegio que se convirtieron en su segundo ordenador personal de hogar, también gano mucho mas puntos cambiando identidades, arreglando identificaciones, arreglando Ordenadores de otras personas.

veía con un poco de asombro como es que era posible que sus compañeros les gustara mas andar con una chica aburrida, cuando había tanto que explorar dentro de su pequeña red… cuando descubrió la Internet, casi no dormía durante esos primeros 4 meses, cuando por fin entendió el TCP/IP, decidió que era hora de dormir.

La IP tardaba en revelarse, – debe de ser un absurdo Access point que esta configurado mal – pensó, – desde que Wirless y el BlueTooth llego, nada es igual, hay que doblar la seguridad -, cuando la IP se engancho a su Laptop, miles de conexiones abarrotaron el acces point, si se pudiera ver se vería como que varios pulpos envuelven un pequeño barco, sin estrangularlo solo exprimiéndolo sin matarlo… y obteniendo una velocidad mas que notable, los otros usuarios bien, o perdían la conexión o el interés o bien ni siquiera estaban utilizando este canal, y los que eran encargados de monitorear esto generalmente no sabían mas de lo que ya habían hecho, – no pasaran de apagarlo y encenderlo hasta esperar que todo vuelva a funcionar- pensó.

A fin de cuentas Moui sabia que mas del 80% de la población crea entender lo que pasaba con el sistema, el 40% no tenia interés en el (o bien ya por creer que sabían como funciona o no les importa), el 5% conocían parte del sistema porque trabajaban en el, y el 1% eran como Moui, gente excepcional que le gusta el conocimiento, y eran llamados HACKERS.

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