Un Miércoles Cualquiera


Inicia el miércoles algo tarde, para muchos las 5 am ya es tardísimo, para los que tienen niños el martes fue/es de hacer tareas, preparar uniformes, hacer la cena, para los solteros quizá una salida o una simple desvelada por algún mal programa en la televisión.

¡Que miércoles… si no me hubiera acostado tarde!, ¡si no hubiera salido tarde de la oficina!… si tantas cosas no pasaran, igual la levantada tarde es oficial.

¡Al menos ya es miércoles!, se siente la diferencia, es como esa cueste-sita que se ve por terminar, al final es la media semana, ya mas un pie en el fin de semana que otra cosa, mejor si es cerca de la quincena o casi fin de mes… se ve como esperanzador, ¡ya es miércoles!… y se respira.

Como se puede se deja la cama, entre tropezones con los objetos que estorban el paso al baño para el muy necesitado chapuzo, – “ojala no hayan sorpresas en el trafico, la oficina, el colegio, la U… ” – pero nada es seguro.

Es chapuzón porque para variar ya es tarde, la ventaja de ser hombre se incrementa en ese momento porque buscar la ropa es sencillo, y al final no es lo mas importante (para algunos machitos de pelo en pecho, porque para los finitos de uña cuidadas; si es un problema), si es mujer la complicación es mayor pero no imposible de resolver, toma un poco mas de tiempo pero saldrá como que si tuvo mas de 3 hrs. para arreglarse, solo para ir a caer al trafico.

Con suerte del día habrá un asiento en el transurbano, porque en el transmetro a menos que espere, y espere podrá irse uno sentado, no digamos en los buses rojos… que esos con suerte tienen asientos.

El trébol, la marti, el obelisco, la terminal… lugares donde podrá pasar a comprarse el necesitado jugo de naranja con vitaminas (que ahora así esta la moda), o bien dispondrá de unos centavitos en caso que su oficina tenga cafetería  o si se siente motivado se comprara en “mac” algo para darse un gustito.

Salir de la apretazon de la camioneta, o de la larga cola del tráfico si lleva carro, correr para el elevador, o antes pasar dejando a los niños al colegio, el día esta empezando y ya esta cansad@.

– “ojala que no me asalten”, “ojala no haya trafico”, “ojala pueda salir temprano” – pensamientos que acompañan a muchos chapines en su viaje al necesitado trabajo, tan absortos en sus propios pensamientos que el audífono del (eso si, iphone, blackberry, galaxy) es lo único que se ve, evitar hablar con extraños porque puede ser alguien malo… alguien que si me ve vulnerable me puede asaltar y quitarme mi quincena, mejor lo evito; trato de hacerme el duro y pretender que no estoy intimidado.

Cada chapín viaja solo, en medio de un montón de gente, cada día las colas son mas largas, más las personas que trabajan, mas chapines contratan planes de datos en sus celulares para ir comunicándose con gente que va del otro lado de la cola en lugar de dar un – buenos días –  al que va a la par de uno.

Muchos hacen el esfuerzo de comprar su carro o moto para ir mas seguros, para viajar individualmente que tratar de hacer amistad o por lo menos saber el nombre del señor, señora que viaja todos los días a su lado.

Un ademán cortes, podría hacer que el grupo que se dirige a un mismo punto fuera mas fuerte que el asaltante que los puede sorprender; porque ahí que se necesita a un conocido… no se tiene; porque no se saluda tan siquiera por educación, sabe que no le ayudaran, pero igual lo intenta.

Los esfuerzos de adquir un vehículo que mantenerlo cuesta lo mismo que mantener a 3 personas para que pueda viajar solo una ¿valdrá la pena?, o ¿es mejor intentar hablar con el que va sentado a la par? aunque sea solo para hacer la distancia mas corta.

Miércoles filosófico, donde dependiendo del estado de animo todo se ve mas gris de lo normal, o se esta tan positivo que pareciera que podemos arreglar el mundo, y en las puertas de la oficina el choque con la realidad, ver a todos llegar con prisa, unos con mas hambre que nosotros, otros llegar mas contentos que nosotros, mas positivos… quizá se siente envidia, quizá enojo, posiblemente se sienta frustrado por el tipo de vida que lleva… o que logro conseguir porque acá nadie regala nada.

Miércoles, miércoles… miércoles

Puede salir todo bien, o puede salir todo mal, todo dependerá de como lo veamos, que si el reporte, que si el pedido va tarde, que si la maquina se trabo, que si el de sistemas no responde, que el bodeguero se enfermo, que el mensajero se accidento o renuncio, que la secretaria no paso los recados… que si tantas cosas. Total mañana ya es jueves.

La hora de almuerzo, el grupo de compañeros de trabajo, los planes, los anhelos la “platica de borrachos” que tiende a ser inmediatamente olvidada, quizá un compañero que solo esa vez llego y no le volvemos a hablar porque se vuelve el “compañero fantasma” que solo sabemos que existe, pero nos parece loco porque no sabemos nada de el/ella.

Café… elixir motivante que maquilla todo haciéndolo parecer digamos… digerible, no ha sucedido nada fuera de lo ordinario, todo parece estar bajo control… hasta que de ultima hora un imprevisto.

– ¡QUE MIÉRCOLES! lo habían pensado todo, salir temprano, llegar a buena hora a la camioneta, salir rápidamente del parqueo para no agarrar trafico y ahora esta mier…

Apresurad-amente tratan de dejarlo terminado o al menos lo mas avanzado posible, hay que pasar por los niños, alguna diligencia al banco, comprar alguna medicina, el súper… un mandado…

¡ MIÉRCOLES! y esa onda no sale, todo es culpa del de sistemas… del contador, del mensajero, del jefe; siempre la culpa es de alguien más, no podemos ser nosotros los responsables de que salgamos tarde.

El tráfico va a estar pesado, la salida del parqueo un infierno… total un caos, la noche empieza a caer y en la calle todos se empiezan a ver -malos-.

Se desconfía de los motoristas, el programa de la radio que nos acompaña en el regreso por el iphone, blackberry o cualquier otro aparato va haciendo bulla, “quizá es día de triple saldo” – piensa – “y podre llamar a aquella” o – “quiza aquel me llame porque hoy hay triple” –

Ahhh el chapín el miércoles, es su miércoles, malo o bueno no importa, lo vivió para contarlo y posiblemente será una anécdota del fin de semana: el miércoles día de cine, de pizza 2×1, el miércoles de triple saldo que pudo hablar con “aquella”… o el miércoles que lo mandaron a freír espárragos en el trabajo, el día del examen de la U, el día que se le declaro a la “María”.

El día de ir al colegio porque algo le paso o (peor) algo hizo el patojo, el día que le paso algo al carro de regreso del trabajo, el día que le publicaron la foto por deber en la tarjeta, miércoles…

Todo puede pasar en un miércoles, pero sabe estimado lector, el secreto es que sabemos que eso nos puede ocurrir cualquier otro día, pero el miércoles se vuelve diferente, el miércoles como que da ese toque.

Al final del miércoles ya es jueves, y el jueves ya es viernes, y el viernes ya es fin de semana. Me sorprende que funcionemos bien pese a que no vivimos el día que nos toca.

Igual alguna mala película nos capta la atención, o peor  las noticias; y el jueves iniciamos tarde el día… por culpa DEL MIÉRCOLES.

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aca otra perspectiva sobre el mismo tema

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