Trabajo y novio


Como la vida misma

Diga usté que sí, señora!

No empieza bien la primavera su hija la mayor, señora. La veo profundamente desanimada, desmotivada. Debería estar instalada en la más absoluta felicidad por el hecho de que dispone de un trabajo y de un novio, y sin embargo la veo taciturna, triste, decaída. Conozco solteros en el paro más felices. ¿Me dice que en casa no ha hecho ningún comentario? ¿Pero a que usté también la ve un poco mustia? No me reproche esto que le voy a decir, pero la mayoría de las veces hacemos cosas no porque sintamos que debamos hacerlas, sino porque es lo que se espera que hagamos. ¿Recuerda aquello que le dije de los convencionalismos hace un tiempo? Su hija está siendo víctima de los mismos.

Un trabajo no lo es todo. Tenerlo comporta una serie de ventajas fundamentales para el desarrollo de la persona, para su independencia económica y vital. Pero un mal…

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